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Establece desde el embarazo un vínculo con tu bebé

 

El bebé es capaz de sentir las vibraciones del cuerpo, la alimentación y el estado emocional de su madre. Esto es algo muy importante dentro del desarrollo tanto del embarazo como del bebé. Y es que, el hecho de que la madre comparta su cuerpo con el bebé hace que ambos tengan un vínculo muy especial.

 

Es por eso que las necesidades de la madre son tan importantes y que las del bebé las tengamos que tener en cuenta. El estado emocional de la madre puede afectar en mayor o menor medida al desarrollo y crecimiento del feto. Por eso es importante mantenerse estable y con sensaciones positivas.

 

El bebé también es capaz de sentir las vibraciones a partir de la semana 13, así como algunos sonidos. Los latidos del corazón de la madre, su respiración e incluso su voz, será el primer contacto que tendrá el bebé con el mundo exterior. Y es que además, en el último trimestre, también será capaz de percibir el dolor. O está durmiendo o está alerta ante cualquier estímulo. Por eso hay que estimularlos. De esta manera nos mostrarán sus reflejos, se estirarán y se moverán cada vez más.

 

 

¿Cómo influyen nuestras emociones en el bebé?

El bebé se ve muy influenciado tanto por el ritmo cardíaco como por la presión sanguínea de la madre. Ambos factores están directamente relacionados con el estado emocional del bebé al tiempo en que se va desarrollando dentro del vientre. 

 

Una mujer que suele estar tensa y bajo una fuerte sensación de estrés, tendrá un ritmo cardiaco mucho mayor y por tanto, el número de latidos aumentará y también le subirá la presión sanguínea. Y es que, además de que el bebé tiene su propio torrente sanguíneo, la presión sanguínea de la madre pasa rápidamente a través de la placenta, y esto sí que afectará al bebé. En conclusión, si la madre se altera, el bebé se altera, y si la madre se calma, también se calmará el bebé y conseguirá que su ritmo cardíaco se relaje.

 

Mantener un buen estado de salud emocional es importante para cuidar al mismo tiempo el estado de salud emocional del bebé antes de que nazca. Por lo que es aconsejable evitar situaciones de estrés y mantenerse alegre.

 

 

¿Y cómo podemos cuidar nuestras emociones?

Lo mejor que podemos hacer para cuidar nuestras emociones es mantenernos relajadas y rodeadas de todo aquello que nos transmita energía positiva. También es una buena forma de cuidarnos el realizar actividades que nos gusten, que nos hagan sentir bien. Una mamá que se mantiene activa y rodeada de personas que le aportan cosas buenas como confianza, seguridad y cariño, es muy recomendable para que el bebé crezca adoptando esas mismas sensaciones. 

 

Ya no solo se desarrollarán las actividades fisiológicas del bebé, sino que también irá desarrollando poco a poco sus sentidos. Sobre todo el oído. Así que si se pueden acompañar todas estas actividades con canciones, música, sonidos e incluso mensajes que le gusten a la mamá. De esta manera el bebé crecerá con un oído más desarrollado e incluso podrá ir adquiriendo poco a poco los gustos de su mamá.

 

La comunicación y las relaciones con los demás hay que cuidarlas y que nos cuiden, y ya no solo por el bebé, sino para que a nosotras mismas como madres no nos afecten las cosas de forma negativa. Y es que, la forma en la que nos comuniquemos y se comuniquen con nosotros perfectamente podrá reflejar en la crianza del bebé.

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