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Guía de alimentación de tu bebé de 0 a 12 meses

 

La alimentación de tu bebé durante los primeros años de vida es fundamental para que crezca sano y fuerte. Es por eso que en muchas ocasiones puede que te preocupes sobre si come bien o suficiente.

 

Para resolver todas las dudas que te puedan surgir sobre la alimentación de tu pequeño hemos preparado esta guía de alimentación de tu bebé de 0 a 12 meses basada en las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría.

 

Periodos de la alimentación infantil

 

Pero primero de todo creemos que debes conocer los periodos de la alimentación infantil. Hasta que un bebé cumple un año su alimentación se divide en dos etapas en función de las características propias de cada edad en relación a requerimientos energéticos y maduración funcional, hábitos familiares y culturales. Estas dos etapas son las siguientes:

 

  • Periodo de lactancia: comprende los 6 primeros meses de vida, en los que su alimento debe ser de forma exclusiva la leche materna o, en su defecto, las fórmulas para lactantes.
  • Periodo transicional: integra el segundo semestre de vida, hasta cumplir un año. En este momento se debe iniciar la diversificación alimentaria con el inicio progresivo de la alimentación complementaria para introducir alimentos distintos a la leche materna o fórmula.

 

De 0 a 6 meses

 

La leche, preferiblemente materna, es el único alimento que debe consumir el bebé. La superioridad de la leche materna sobre cualquier otro alimento hace que deba ser el alimento aconsejado y recomendado para el recién nacido y lactante sano durante los 6 primeros meses de vida. La leche materna aporta ventajas nutricionales, inmunológicas y psicológicas, así como económicas. Su composición se adapta a las limitaciones fisiológicas del tubo digestivo, el metabolismo intermediario y la función renal.

 

Debes saber que el inicio de la lactancia debe ser precoz, en las primeras horas del posparto (o incluso inmediatamente después del parto) y que se deben las tomas de suero o biberones. Esto favorece el contacto madre-hijo. Además, antes y después de cada toma debes lavarte las mamas con agua hervida y secarlas con gasa estéril.

 

El tipo de lactancia puede ser a demanda o controlada. La Asociación Española de Pediatría recomienda la lactancia a demanda, al menos en el primer mes. Pero desde Ecox 4D te queremos avisar: debes ser consciente de que si eliges esta opción en ocasiones puede crearte una situación de ansiedad al creer que tu bebé no queda satisfecho.

 

Por último, en cada mamada puedes ofrecerle solo un pecho o los dos. Si eliges darle ambos, comienza por el último que ha tomado. El tiempo de cada tetada debe ser de entre 8 y 10 minutos, pues tu pequeño obtiene la mayoría (el 90-95 %) de la leche en los cinco primeros minutos. Prolongar la tetada no es bueno ni para ti ni para el bebé, ya que puede favorecer el meteorismo de tu pequeño y la aparición de grietas en tu pecho.

 

Si en tu caso no puedes amamantarlo, deberás darle leches para lactantes o fórmulas de inicio. Es decir, las leches elaboradas a partir de la de vaca que sustituyen a la materna para los lactantes sanos durante los 6 primeros meses de vida. Este tipo de leche ha sido modificada para que se asemeje a la leche materna en cuanto a contenido proteico y puede ser utilizada junto a otros alimentos hasta el año de vida o sustituida por preparados de continuación a partir de los 6 meses.

 

De 6 a 12 meses

 

La leche materna es capaz de cubrir, por si sola, las necesidades energéticas hasta los 6 meses, pero a partir de ellos podrían establecerse carencias en algunos nutrientes. Para evitarlos se introduce la alimentación complementaria, que tiene un doble objetivo: satisfacer los requerimientos nutricionales del bebé y crear unos hábitos alimentarios saludables para que poco a poco se acostumbre a nuevas texturas y sabores.

 

La alimentación complementaria consiste en introducir en la dieta de tu bebé alimentos distintos a la leche materna o la leche de fórmula adaptada, como puede ser la leche de continuación, papillas, purés, fruta (pera, manzana o plátano), verdura o comida en trocitos pequeños (pollo y pavo, por ejemplo). A estas alturas tu pequeño ya puede comer todos estos alimentos. Pero no debes olvidar la leche, que tu bebé necesitará seguir tomando por lo menos un litro al día. Lo ideal es introducir un nuevo alimento cada semana para poder detectar si tu bebé lo tolera adecuadamente o para descubrir alergias.

 

La Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición establece que la alimentación complementaria no se debe introducir antes de los 4 meses ni después de los 6 meses. Por su parte, los preparados de continuación tampoco deben administrarse antes de los 6 meses.

 

Las necesidades de tu bebé

 

Las necesidades energéticas del lactante para el crecimiento durante el primer año son muy grandes, inversamente proporcionales a la edad del niño y, varían con la velocidad de crecimiento y tipo de tejido sintetizado según la edad.

 

Las necesidades diarias de agua del lactante son aproximadamente 150 ml/kg de peso y día. Aunque puede variar en función de la temperatura, aumento de pérdidas o carga renal de solutos de la alimentación. Las requeridas para actividad física oscilan entre 9 Kcal/día en los primeros meses, hasta 23 Kcal/kg/día en el segundo semestre. El ajuste de energía aconsejable es de 108 Kcal/kg/día en los primeros 6 meses y 96 Kcal/kg/ día de los 6 a 12 meses. La proporción de energía suministrada por los principios inmediatos debe ser similar a la aportada por la leche humana. Así las grasas el 50-54% de la energía, los hidratos de carbono el 36- 40% y las proteínas un 7% de la energía.

 

Se calcula que la ingesta de proteínas en el lactante debe ser de 2,04 g/kg/día en los primeros 3 meses y 1,73 g/kg/día de los 3 a los 6 meses. En el segundo semestre de vida con la introducción de puré de verduras con carne y pescado ha de ser de entre 1,8 y 3,5 g/100 kcal.

 

En cuanto a la grasa, las recomendaciones son de 46 g por 100 Kcal. Para la lactosa, la mínima cantidad aconsejada es de 4-5 g por 100 Kcal, mientras que los hidratos de carbono, necesarios como aporte energético (no se pueden reemplazar por otro tipo de nutrientes), deben ser de 9-14 g/100 Kcal.

 

El hierro es el que puede dar lugar a deficiencias. Aunque la leche materna es pobre en hierro, puede cubrir las necesidades hasta los 6 meses. Las fórmulas, sin embargo, deben ser suplementadas.

 

Sabemos que pueden ser confuso todos los datos que te acabamos de contar, así que, para que quede más claro, te presentamos una tabla a modo de resumen.

 

Fuente: Asociación Española de Pediatría.

¡Esperamos que nuestra guía te haya servido de ayuda y haya resuelto tus dudas!

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