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Incontinencia urinaria: problemas, causas y soluciones

 

La incontinencia urinaria, también conocida como la pérdida de orina involuntaria, es algo que desgraciadamente sufren millones de mujeres, sobre todo las embarazadas, esa incapacidad de retener la orina al estornudar, al reírse, al hacer ejercicio, hace que la seguridad en una misma pueda verse afectada, que nos veamos presionadas al no saber cuándo pasará y que nos sintamos sucias al suponer un problema de higiene, incluso aun tratándose de pérdidas minúsculas.

 

Pero todas esas preocupaciones tienen solución y es que existen unos tratamientos no invasivos, que gracias a la tecnología electromagnética ESMELLA, las mujeres que lo sufren pueden verse capaces de recuperar ese control sobre sus cuerpos. La ejercitación del suelo pélvico con estos avances tecnológicos estimula los músculos y retoma ese control neuromuscular, y la remodelación del colágeno, que encoje y tensa el tejido, nos ayudan a evitar esas pérdidas que tanto nos molestan, y es que hasta las investigaciones científicas nos aseguran que las pacientes han notado un cambio muy significativo en sus  vidas después de haberse sometido a estos tratamientos. 

 

Cada vez más mujeres buscan estos tratamientos, y es que la incontinencia urinaria puede aparecer de un momento a otro. El control de la vejiga puede verse afectado de muchas maneras, desde beber alcohol hasta sentir estreñimiento. Las bebidas alcohólicas o con mucha cafeína llenan rápidamente la vejiga, las infecciones también pueden causar incontinencia al afectar al tracto urinario, el daño de los nervios, que pueden interrumpir las señales y provocar que no se sienta necesidad de ir al baño, algunos medicamentos, el estreñimiento, que debilita los músculos del suelo pélvico e incluso el sobrepeso son los motivos más comunes que provocan la incontinencia, y en el caso de la mayoría de mujeres por embarazos o menopausia. Pero el único problema que esto nos provoca no es el que se nos escape la orina, esto puede ir más lejos, por eso es tan importante tratar esta incontinencia.

 

  • Problemas psicológicos: Los trastornos emocionales pueden afectar a la salud mucho más de lo que lo hace el verse incapaz de no controlar la vejiga, las pérdidas de orina pueden derivar en una baja autoestima e incluso a sentirse humillados por nosotros mismos, esta inseguridad además puede provocar que busquemos aislarnos socialmente y que se nos dificulten tanto las actividades laborales como las sexuales. En estos casos, además de los tratamientos con ESMELLA, también es aconsejable acudir al psicólogo, ya que a pesar de que gracias a ellos se pueda solucionar el problema de la incontinencia, esa inseguridad todavía puede seguir presente.

 

  • Problemas de intimidad: El hecho de no saber cuando se nos puede escapar la orina también nos puede preocupar muchísimo a la hora de mantener relaciones sexuales, el miedo a hacer el ridículo, a incomodar a la otra persona…

 

  • Problemas de estrés: El cambio que produce la incontinencia urinaria a nuestro día a día también puede afectarnos de manera negativa, el evitar hacer actividades que antes podíamos disfrutar sin preocupación alguna o el miedo a acudir a reuniones y tener que estar yendo al baño cada dos por tres nos producen un estrés innecesario que puede derivar en depresión e incluso en ansiedad social.

 

La incontinencia urinaria se puede clasificar en varios tipos dependiendo de la forma en la que se sufren las pérdidas de orina, de la cantidad y de la frecuencia, no todas las incontinencias se manifiestan de la misma manera en todas las personas, es por eso que las causas pueden variar tanto. Los tipos más comunes de incontinencias urinarias son los siguientes:

 

  • Incontinencia de esfuerzo: El tipo más común de todos y el que va directamente ligado con la edad. Al parir, se pierde fuerza en los músculos, y en la zona pélvica lo que provoca es una mayor dificultad para retener la orina al toser, reír, estornudar o hacer ejercicio, por ejemplo. La incontinencia por esfuerzo suele estar más presente en mujeres embarazadas y aparece con mayor frecuencia tras los cambios físicos sufridos por el parto.

 

  • Incontinencia de urgencia: Se produce cuando los músculos de la vejiga se aprietan incorrectamente o pierden la capacidad de relajarse, lo que hace que se tenga siempre una constante sensación de querer orinar.

 

  • Incontinencia por rebosamiento: El no vaciar la vejiga por completo al ir al baño puede provocar una sensación constante de querer volver e incluso de un goteo continuo de orina, esto se debe a la falta de fuerza y flexibilidad de los músculos de la vejiga.

 

  • Incontinencia mixta: Se da cuando hay hiperactividad en el músculo y un trastorno en los mecanismos esfinterianos, anulando el reflejo de contracción y haciendo que se escape la orina.

 

Cómo solucionar la incontinencia urinaria

 

Existen varios tipos de recomendaciones para tratar la incontinencia urinaria desde casa como pueden ser el reducir el consumo de cafeína y alcohol, intentar aguantar la orina para entrenar los músculos pélvicos e incluso el intentar bajar de peso en esa zona. Apretar y relajar los músculos pélvicos para fortalecerlos también es una buena opción para conseguir un mejor control de la vejiga. Estas acciones pueden suponer un cambio en el estilo de vida, ya que fuerzan a dedicarles un pequeño periodo de tiempo cada día, pero también existen otras formas para solucionar la incontinencia urinaria que son más específicas y que no nos suponen tanto esfuerzo.     

 

La tecnología electromagnética ESMELLA, por ejemplo, sirve para tratar la incontinencia urinaria estimulando los músculos más profundos del suelo pélvico, utilizando una tecnología electromagnética enfocada de alta intensidad para restaurar de esta manera el control neuromuscular. Con este tipo de tratamiento se producen miles de contracciones supramaximales de los músculos del suelo pélvico, sin esfuerzo, sin necesidad de desvestirse, y sin que se trate de un tratamiento invasivo.

 

Los medicamentos también pueden ayudar a reducir algunos tipos de incontinencia al calmar la vejiga, la estimulación nerviosa de los músculos pélvicos, que facilita recuperar el control de la vejiga, algunos dispositivos rígidos que se insertan en la vagina también se utilizan para reposicionar la uretra y fortalecer las paredes vaginales. Por otro lado, la biorretroalimentación, en la que se conecta un cable a un parche eléctrico sobre la vejiga y los músculos de la uretra, monitoriza la actividad de los músculos y enseña a contraerlos, y la cirugía, que se usa como último recurso, repara y eleva la vejiga en caso de que el resto de tratamientos no dieran resultados.

 

La incontinencia urinaria en muchas ocasiones suele ser temporal y además, con el tratamiento adecuado, es muy fácil de hacer que desaparezca. Incluso en casos de incontinencia permanente se pueden tomar medidas para mejorar los síntomas y disfrutar de una vida activa y sin miedo a tener pérdidas. 

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