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La lactancia materna: baby suite by pau

 

La lactancia materna es el mejor alimento que podemos ofrecer a nuestros hijos. No solo alimenta la leche, si no el nexo de unión y vínculo afectivo que se crea poniendo a nuestro bebe al pecho. La OMS (Organizacion Mundial de la Salud) recomienda la lactancia materna de forma exclusiva hasta los seis meses de vida del bebé. Esto quiere decir que hasta los 6 meses, el único alimento que debe de recibir tu bebé es la leche materna. Pasado los 6 meses, se recomienda continuar con la lactancia materna e ir introduciendo alimentos. La leche materna es poderosa, está cargada de agentes que previenen al bebé de infecciones, además de la hormona de crecimiento, glóbulos blancos…  Proporciona al bebé una gran inmunidad, protección, y el aporte perfecto de nutrientes que necesita para el óptimo desarrollo de sus órganos. Además la leche materna no produce alergias, está siempre a la temperatura perfecta y no hay que preparar nada antes de dar de mamar. Para que la lactancia materna sea exitosa debemos tener claro que debe ser a demanda, sin tiempos ni horarios. Como matrona de Baby Suite tengo la suerte de ver a mamás en mi consulta a diario, muchas de ellas acuden a mi ya que encuentran muchas dificultades: se encuentran algo estancadas, sufren de dolor al amamantar, tienen grietas… Nada de esto a de interrumpir la lactancia materna, la clave está en  un buen asesoramiento por parte de vuestra matrona y/o asesora de lactancia.

 

 

 

Uno de los puntos mas importantes que me gustaría recalcar si tu decisión es ofrecer a tu bebé lactancia materna exclusiva, es la importancia de realizar "piel con piel" con nuestro bebé tras el parto.

El "piel con piel" debe de hacerse el mayor tiempo posible y de manera inmediata si las condiciones materno fetales son buenas. Si tu parto ha sido medicalizado y mamá o bebé no se encuentran en una condición óptima para realizar piel con piel, intenta extraer calostro pasadas las primeras dos horas postparto. Pasadas las primeras horas de vida del bebé, mantén el contacto piel con piel, minimiza las visitas e intenta ayudar a tu bebé para que mame. También puedes realizar extracción manual de la leche si tu bebé no se encuentra contigo, y llevar esa leche a las enfermeras para que sea el alimento que proporcionen a tu bebé. Además, no debemos olvidar que la lactancia materna no debe ser dolorosa, si sentimos dolor, debes de buscar ayuda. Para que la lactancia materna no sea dolorosa debemos asegurarnos que nuestro bebé está bien posicionado y por supuesto que el agarre al pecho es el adecuado.

 

¿Cómo lo hacemos?

Elegimos la posición para amamantar que nos sea mas cómoda, asegurándonos que no solo el bebé está cómodo, si no nosotras también. Debemos de alinear la nariz del bebé con el pezón, de esta manera, el bebé realizará una hiper extensión del cuello para llegar al pezón, y abrirá grande la boquita, este último detalle es importantísimo. Es esencial destacar que no es el pecho el que va hacia el bebé, si no, el bebé va hacia el pecho. En ocasiones, y sin darnos cuenta, forzamos al bebé a mamar, llevando su cabeza hacia nuestro pecho, y no esperamos a que la boca se abra grande. De esta manera, nuestro bebé no esta bien posicionado y su agarre es, por tanto,  incorrecto, lo que se traduce en posibles heridas y grietas a posteriori. Por otro lado, existen ocasiones en las que tenemos que ayudar un poco a nuestro bebé guiándolo hacia el pecho. Si este fuese nuestro caso, le guiaremos de manera suave, dejando su cabeza libre, únicamente dando soporte a su cuello y nuca, pero no forzaremos su cabeza hacia el pecho, ya que su acto reflejo será el ejercer fuerza para separarse. En caso de que sintamos dolor al amamantar, lo que debes de hacer es parar. ¡No tires! Introduce tu meñique por la comisura de su boquita, rompe la succión, colócate cómoda y empieza de nuevo, asegurando que todos los pasos que te he mencionado antes los estas siguiendo.

 

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