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Síndrome de couvade

 

El síndrome de Couvade no tiene que ver con la mujer embarazada, así que el miedo que se pueda tener con respecto al nombre no tiene por qué asustarnos. Es más, no afecta a las mamás sino a los papás. El síndrome de Couvade se da cuando el padre empieza a experimentar los síntomas del embarazo. Dolores de espalda, náuseas, mareos, pesadez… 

 

Los hombres también son capaces de sufrir los efectos secundarios del embarazo. Y aunque sea un porcentaje muy pequeño, alrededor de un 10%, los dolores de cabeza, cambios de humor y la indigestión, también se pueden dar en los hombres. Sobre todo en aquellos que tienen un vínculo mucho más fuerte con la mamá. Y lo curioso es que los hombres que experimentan estos síntomas los ven desaparecer junto con el parto de la mamá.

 

 

¿Qué provoca el síndrome de Couvade?

Los trastornos hormonales que provocan estas reacciones pueden tener una explicación psicológica. Y que después esta se traduzca en consecuencias fisiológicas. Los papás que sufren el síndrome de Couvade experimentan durante el periodo que dure el embarazo cambios en sus niveles de testosterona. E incluso aumento de prolactina, que es la hormona que produce la leche de las mamas.

 

 

¿Se trata de un síndrome psicológico o físico?

Se podría decir que el síndrome de Couvade es un síndrome que se manifiesta tanto de forma física como psicológica. Los dolores y molestias que puede provocar desaparecen después del parto de la mujer. Y aunque no esté reconocido como enfermedad, sí que afecta en ambos sentidos.

 

Los cambios de humor, los calambres, los antojos e incluso los dolores del parto se han visto reflejados en las parejas masculinas de muchas mujeres a la hora de encontrarse de parto en el hospital. Dolores que incluso se iban incrementando a medida que tenía lugar el parto. 

 

Pero esto no es para nada un embarazo psicológico. El hombre es perfectamente consciente de que no está embarazado. Simplemente presenta los síntomas del embarazo que está experimentando su compañera. Y aunque no sean nada comparables en intensidad, sí que le afectan de manera tanto física como psicológica.

 

 

¿Y cómo afecta el síndrome de Couvade?

Este síndrome puede tomar dos direcciones: la empatía o los celos. Hay veces que los papás que desarrollan este síndrome desarrollan una mayor empatía con la madre y con el embarazo. Llegando de esta manera a desarrollar, al igual que con la madre, mucha más empatía con el bebé. Pero también se puede dar el caso de que surjan los celos. Un padre que experimenta los síntomas del embarazo y que siente que se ve relegado a un segundo plano, sobre todo cuando nace el bebé, se puede volver más posesivo y desarrollar conductas negativas, como los celos o cambios repentinos de rutinas. Esto puede ser provocado por el estrés y la ansiedad del embarazo y acabar canalizando la energía de forma negativa.

 

Este síndrome suele darse sobre todo en padres primerizos, que no hayan tenido antes hijos, y se suele empezar a percibir a partir del segundo trimestre del embarazo y en parejas muy cariñosas. La ventaja de que el padre tenga este síndrome es que se volcará mucho más en el cuidado del bebé y que será consciente de su responsabilidad como padre.

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